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Noticias Genesinas
El DECE te invita a leer
2016-08-02

No existe un colegio o universidad que nos enseñe a ser padres, pero queremos aportar con pequeñas lecturas y consejos que si los aplicas estamos seguros te ayudarán en esta delicada misión.

​¿Realmente ustedes creen que sus hijos valoran sus esfuerzos como padres?​

Excelente ​mensaje para todos los padres e hijos.  Por favor no dejen de leerlo

​”Un joven fue a solicitar un puesto gerencial en una empresa grande.​ ​Pasó la entrevista inicial y ahora iba a conocer al director para la entrevista final.​

​El director vio en su Currículum Vitae sus logros académicos y eran excelentes.​ *Y le preguntó: " ¿Recibió alguna beca en la escuela?"

El joven respondió "no".*

​"¿Fue tu padre quien pagó tu colegiatura?”​

​”Mi padre murió cuando yo tenía un año de edad, fue mi madre la que pagó. "-respondió.​

​"¿Dónde trabaja tu madre?”​

​"Mi madre trabajaba lavando ropa."​

​El director pidió al joven que le mostrara sus manos.​ ​El joven mostró un par de manos suaves y perfectas.​

​"¿Alguna vez has ayudado a tu madre a lavar la ropa?”​

​"Nunca, mi madre siempre quiso que estudiara y leyera más libros.​ ​Además, mi madre puede lavar la ropa más rápido que yo.​

​El director dijo:​ ​"Tengo una petición: cuando vayas a casa hoy, ve y lava las manos de tu madre, y luego ven a verme mañana por la mañana."​

​El joven sintió que su oportunidad de conseguir el trabajo era alta.​ ​Cuando regresó a su casa le pidió a su madre que le permitiera lavar sus manos.​

​Su madre se sintió extraña, feliz pero con sentimientos encontrados y mostró sus manos a su hijo.​

​El joven lavó las manos de su madre poco a poco. Rodó una lágrima al hacerlo.​ ​Era la primera vez que se daba cuenta de que las manos de su madre estaban tan arrugadas y tenían tantos moretones.​ ​Algunos hematomas eran tan dolorosos que su madre se estremeció cuando él la tocó.​

​Esta fue la primera vez que el joven se dio cuenta de lo que significaban este par de manos que lavaban la ropa todos los días para poder pagar su colegiatura.​ ​Los moretones en las manos de la madre eran el precio que tuvo que pagar por su educación, sus actividades de la escuela y su futuro.​

​Después de limpiar las manos de su madre, el joven se puso a lavar en silencio toda la ropa que faltaba.​

​Esa noche, madre e hijo hablaron durante un largo tiempo​

​A la mañana siguiente, el joven fue a la oficina del director.​

​El director se dio cuenta de las lágrimas en los ojos del joven cuando le preguntó: "¿Puedes decirme qué has hecho y aprendido ayer en tu casa?"​

​El joven respondió: "lavé las manos de mi madre y también terminé de lavar toda la ropa que quedaba"​

​"Ahora sé lo que es apreciar, reconocer.​ ​Sin mi madre, yo no sería quien soy hoy.​ ​Al ayudar a mi madre ahora me doy cuenta de lo difícil y duro que es conseguir hacer algo por mi cuenta.​ ​He llegado a apreciar la importancia y el valor de ayudar a la familia.​

​El director dijo:​ ​"Esto es lo que yo busco en un gerente.​ ​Quiero contratar a una persona que pueda apreciar la ayuda de los demás, una persona que conoce los sufrimientos de los demás para hacer las cosas, y una persona que no ponga el dinero como su única meta en la vida". "Estás contratado".​

​Un niño que ha sido protegido y habitualmente se le ha dado lo que él quiere, desarrolla una "mentalidad de tengo derecho" y siempre se pone a sí mismo en primer lugar. Ignoraría los esfuerzos de sus padres.​

​Si somos este tipo de padres protectores ¿realmente estamos demostrando el amor o estamos destruyendo a nuestros hijos?​

​Puedes dar a tu hijo una casa grande, buena comida, clases de piano, ver en una gran pantalla de televisión. Pero cuando estás cortando el césped, por favor que él también lo experimente.​ ​Después de comer que lave sus platos junto con sus hermanos y hermanas.​ ​No es porque no tengas dinero para contratar quien lo haga, es porque quieres amarlos de la manera correcta.​ ​No importa cuán rico seas, lo que  es necesario que lo entiendan.​ ​Un día tu pelo tendrá canas, igual que la madre de ese joven.​ ​Lo más importante es que tus hijos aprendan a apreciar el esfuerzo y tengan la experiencia de la dificultad y aprendan la habilidad de trabajar con los demás y hacer las cosas a satisfacción."​

Autor desconocido.

Si deseas un mundo mejor este mensaje merece ser compartido.

 

Las familias hoy viven al estilo “loft”
 
Todo ha cambiado tanto que hasta la conformación de algunas viviendas es ahora muy distinta. Están en apogeo los apartamentos estilo “loft” en los que no hay mayores divisiones ni límites tangibles. Constituyen un gran espacio en el que la sala, la cocina y las habitaciones son parte de un mismo todo, y no se sabe ni dónde comienza lo uno ni dónde termina lo otro. Y por supuesto, tampoco nos queda claro a dónde estamos parados.
 
A mí se me ocurre que las familias de hoy se parecen mucho a las viviendas “loft”. Todos los miembros de la familia están a un mismo nivel y ocupan un mismo espacio jerárquico. No se sabe muy claramente quiénes deciden y quienes obedecen, es decir, quiénes son los padres ni quiénes son los hijos porque todos gozan de los mismos privilegios y del mismo poder de mando (en el mejor de los casos). Por supuesto que aquí también es difícil para sus integrantes saber a dónde están parados.
 
En un esfuerzo por sustituir la imagen de figuras autoritarias y distantes por una más amigable y cercana a los hijos, hoy, a menudo, grandes y chicos están a la par y conviven en un mundo de “iguales”: van a los mismos lugares, ven lo mismo, visten lo mismo, y piensan y quieren lo mismo. En esta forma hemos llegado al peligroso extremo de abolir la jerarquía intergeneracional y por ende la familiar.
 
Para que cualquier institución social funcione adecuadamente necesita tener una estructura jerárquica gracias a la cual los padres, como personas con más experiencia y capacidades, estén a la cabeza y tengan la autoridad para guiar a los hijos. Nuestra posición como jefes y guías de la familia es evidente, entre otras, cuando gozamos de condiciones privilegiadas, como ocupar (solos) la cama y la habitación más grande de la casa, el lugar principal en la mesa y en el carro, así como tener la última palabra en las decisiones que atañen al grupo familiar (qué comeremos, a dónde vamos, qué programa vemos en la televisión o qué música escucharemos, etc.).
 
Tenemos que recordar que la confianza y amor de los hijos no depende de lo mucho que los complazcamos ni de la camaradería e igualdad con que nos traten sino la admiración y amor que nos tengan. Los padres somos los guías del viaje inicial de los hijos por este mundo. Y los guías son como antorchas, por lo que no van atrás ni a un mismo nivel de quienes les siguen, porque desde ahí no pueden alumbrarles el camino. Debemos ir a la cabeza, iluminando todo el sendero desde un plano superior para ser visibles, para ser respetados… para ser amados.

Carta del esposo de una docente a los Sres. Padres

Señores Padres: No soy docente, pero convivo con una, lo cual por un lado me permite saber en qué consiste su trabajo, y por el otro me da la ventaja de no tener compromisos con los padres de los alumnos, por lo cual voy a decirles lo que pienso, como es mi costumbre.

 Si usted es de esos padres en vías de extinción que se preocupan por la educación de sus hijos, entonces no lea el siguiente texto ya que no es para usted. En cambio sí es de esa nueva generación de padres "*modernos y copados*" que creen que la escuela es un depósito de chicos para que no molesten cuando usted chatea en Facebook, mira fútbol y novelas, o simplemente duerme la siesta, entonces hágame el favor de leer estas definiciones que seguramente le aclararán el panorama:

-Los docentes enseñan lengua, pero enseñarle a su hijo a no vagar por la calle a los gritos faltando el respeto a quienes lo oyen le corresponde a usted.

-Los docentes enseñan anatomía, pero enseñarle a no embarazarse a los 13 años le corresponde a usted.

-Los docentes enseñan biología, pero enseñarle a no matar por diversión le corresponde a usted.

-Los docentes enseñan informática, pero enseñarle a no pasarse 10 horas por día en las redes sociales le corresponde a usted.

-Los docentes enseñan dibujo y pintura, pero enseñarle a no escribir paredes y rayar autos le corresponde a usted.

-Los docentes enseñan contabilidad, pero enseñarle a no gastar la plata en alcohol, tabaco y drogas le corresponde a usted.

-Los docentes enseñan geografía, pero enseñarle a no estar el día entero fuera de su casa le corresponde a usted.

-Los docentes enseñan ética, pero enseñarle a respetar a los mayores y no burlarse de las personas con discapacidades le corresponde a usted.

-Los docentes enseñan gimnasia, pero enseñarle a no correr huyendo de sus actos irresponsables le corresponde a usted.

-Los docentes enseñan historia, pero enseñarle a forjarse una propia vida limpia de manchas le corresponde a usted.

-Los docentes enseñan matemáticas, pero enseñarle a no SUMAR errores, a no RESTAR esfuerzos, a no MULTIPLICARSE antes de tiempo, y a no DIVIDIR familias, eso le corresponde a usted.

Las sociedades funcionan cuando todos hacen su aporte. Los docentes hacen su trabajo .Usted señor padre, ¿Está haciendo el suyo?

Ser padres: ¿obligación o bendición?

Hoy hay una creciente tendencia a establecer uniones de pareja sin ninguna clase de compromisos ni ataduras.

No es de sorprender, porque vivimos en un mundo en el que lo importante es tener más, ganar más y gozar más.  Sin embargo, formar a los hijos y cultivar el amor en el hogar son responsabilidades que nos exigen grandes esfuerzos, dinero y tiempo, pero las ganancias que recibimos gracias a la paternidad son incontables, y por eso debemos darles a la familia y la crianza de los niños la prioridad que requieren.

Criar a los hijos es un compromiso muy exigente pero también es el más extraordinario de la vida, porque amarlos, guiarlos y educarlos es una tarea que nos proporciona inmensas satisfacciones y retribuciones.  Pero quienes quieren disfrutar de la dicha de la paternidad sin tener que lidiar con las luchas y cuestionamientos a que nos obliga la formación de los niños, se pierden la magia transformadora de esta experiencia.

Dar a luz un hijo y nutrir su vida es la función más trascendente de nuestra existencia.  Como nuestro deber es capacitar a los niños para que hagan su vida y no nos necesiten, ellos son un motivo constante de dicha y de dolor, de paz y de incertidumbre, de sueños y de decepciones.

No obstante, por grandes que sean las exigencias propias de la paternidad, los beneficios que obtenemos cuando nos comprometemos de todo corazón con el privilegio de cuidar y formar a nuestros hijos son muy superiores.

La claridad que tengamos sobre la riqueza inherente a la bendición de ser padres será crucial para resolver apropiadamente los conflictos en que nos colocan nuestros intereses personales y profesionales frente a nuestros deberes parentales.

Por eso, es fundamental que tengamos muy presente que no hay tarea más enriquecedora y satisfactoria que dedicar nuestros mejores esfuerzos a alimentar la mente y el alma de esas criaturas que amamos más que a nuestra propia vida

Hay que disfrutar la vida familiar

Llega un momento en la vida en que finalmente dejamos de prestarles atención a los problemas que no podemos resolver o a los dramas que no tienen solución, así como a aquellos individuos que los crean.  Es entonces cuando podemos comenzar a valorar a las personas que nos agradan. que nos acogen, que nos llenan la vida de alegría, como son nuestros seres más queridos.

Ellos son quienes nos permiten olvidar las dificultades y los contratiempos del día a día y concentrarnos en valorar todo el amor con que hemos sido bendecidos.

No hay duda que cuando somos padres, tenemos mucho más que agradecer que lo que tenemos que lamentar.  Para comenzar, criar a nuestros hijos es una experiencia que pùede ser la más desafiante, pero a la vez la más enriquecedora de nuestra existencia porque ellos son un motivo muy poderoso para gozar la dicha de sentirnos profundamente amados por quienes queremos más que a nuestra propia vida.  Y por eso, a pesar de las exigencias, sacrificios. contrariedades y esfuerzos que nos exige la crianza y la vida matrimonial, cuandon tenemos un hogar armónico tenemos poderosos motivos para vivir plenos, así como grandes bendiciones que agradecer.

Lamentablemente, desde que la vida se convirtió en una carrera maratónica para tener más cosas, oportunidades y diversiones, es decir, para gozar de todo lo que nos vende la cultura consumista, nuestra existencia ha dejado de ser una experiencia orientada, ante todo, a servir y a amar a quienes nos rodean.

Sin embargo, vivir llenos de ocupaciones, compromisos y alboroto puede parecer un fin deseable, pero la sabiduría que nos permite degustar la vida en familia se encuentra, ante todo, en los momentos en que nos "reunimos" con los seres que más amamos, como son nuestros hijos y nuestro cónyuge.

La vida es demasiado corta como para no dedicar buena parte de nuestro tiempo a amar y disfrutar a cada uno de nuestros seres queridos lo más posible.  A pesar de que no nos faltan las contrariedades, angustias o problemas cotidianos, cuando nos consagramos a mantener un hogar armónico y unido, tenemos más razones para gozar, más experiencias positivas que celebrar y más bendiciones que agradecer.

Los niños necesitan presencia y ejemplo

Resulta difícil entender cómo, a pesar de los asombrosos avances tecnológicos y científicos que se han logrado en los últimos tiempos, no se haya podido hacer mucho para acabar o siquiera disminuir uno de los problemas sociales que más afectan a la humanidad, como son el alcoholismo y la drogadicción.  Y lo que es más sorprendente es que tales problemas sean por lo general mayores y más generalizados en los países más avanzados y poderosos del mundo.  Parece que a pesar del bienestar económico de que goza la mayoria de su población y de los recursos con que cuentan para combatirlos, dichos problemas sigan creciendo.

Los expertos en estos temas afirman que el origen de la mayoría de estos problemas está en la familia.  En efecto, una sociedad cuya prosperidad se basa en alentar a sus  miembros a comprar toda suerte de cosas y a vivir en funciónde tener m,ucho dinero y no de amar a las personas, no puede menos que dar como resultado familias desbaratadas, con hijos insatisfechos e infelices, que hacen lo posible por huir del vacío y la soledad en que se encuentran refugiándose en las drogas para escapar de su malestar.

Lo curioso es que, a pesar de que los padres cada vez hacemos más esfuerzos por los hijos y nos preocupamos más, luchamos más y nos dedicamos más a darles "todo" para que estén mejor, los niños son cada vez más difíciles, más exigentes, más rebeldes y tienen dificultades cada vez más serias.  Parece que en esta forma lo que estamos logrando es que ellos tengan miles de cosas pero vivan hambrientos del afecto, la estabilidad, la protección y la guía que son vitales para su bienestar integral.

Nada más inútil que buscar la solución a los problemas de la juventud atacando sus resultados y no su origen.  Lo que necesitamos hacer no es complacer más a los hijos, ni darles más cosas y oportunidades para verlos sonrientes sino estar más presentes para brindarles todo el cuidado y atención personal que precisan, además de un ejemplo constante e impecable de lo que queremos ver en ellos.

Normas  para ser excelentes padres

  1. Utilice palabras dulces... nunca saladas
  2. Nunca discuta delante de sus hijos
  3. Nunca agredirse delante de sus hijos (ni verbal, peor aún físicamente)
  4. Haga cumplir su palabra (lo que se promete,.......¡Se cumple!
  5. No utilice palabras groseras por más enojado que esté (tonto, bobo, eres un inútil, idiota, no sirves para nada,etc.)
  6. Felicite y elogie la mínima acción positiva de sus hijos (Sea millonario en dar amor)
  7. Trace objetivos, estimule y cúmplalos
  8. Genere responsabilidad, haciéndole hacer tareas (cama, platos, ropa, juguetes, .......tv máximo una hora diaria)
  9. Utilice razonamiento (¿Quieres sentirte bien...?  entonces ¡Obedece! a la primera vez)
  10. No se burle jamás de sus travesuras
  11. Abrace diez veces diarias (Siempre explique por qué.... le abraza)
  12. Empezando por la comida, utilice la frase "Lo que se comienza,.... se termina".  (Los triunfadores siempre.... terminan lo que comienzan)
  13. Cuando solicite algo de sus hijos, repita, una sola vez
  14. Para solicitar o contestar, siempre repita "Por favor y con mucho gusto"

La disciplina

Nadie duda que para ser Buenos Padres se necesita una gran dosis de amor, paciencia, ecuanimidad, comprensión y disciplina para mencionar solo algunas.  Pero quizás lo que más necesitamos para formar hijos dotados de virtudes y capacidades que les permitan llegar lejos en la vida, es ser padres valerosos, es decir, tener la fortaleza necesaria para hacer lo que más les conviene a los hijos, por duro que sea.

El compromiso de ser padres nos coloca a diario en situaciones que requieren mucha valentía para no tomar el camino fácil y privar a los hijos de los límites que son vitales para que, no sólo se rijan por lo principios que les inculcamos, sino que tengan la fortaleza para ponerlos en práctica.  Por ejemplo, se necesita valor para no llevarles la tarea olvidada al colegio cuando nos llaman implorando que se la hagamos llegar, para no darles nada más de lo que estrictamente se merecen, por mucho que rueguen que quieren más.

Valor para no permitirles participar en ese paseo o esa rumba en que sabemos que no habrá supervisión de adultos con autoridad; para no pagar la fianza y evitar que los arresten cuando es importante que aprendan que sus errores tienen amargas consecuencias.  Lo que necesitan los hijos no son padres complacientes y que vivan dedicados a darles todo, sino padres valientes, capaces de cuestionarse y tener la fortaleza para comprometerse tan seria y profundamente en la formación de sus hijos, que hagan lo que sea preciso para formarlos como personas correctas por difícil o doloroso que pueda ser.

El papel de los padres es decisivo en el éxito escolar de sus hijos

Todos los estudiantes pueden mejorar su rendimiento escolar, nunca es demasiado tarde o temprano y los padres podemos contribuir a ello trabajando conjuntamente con nuestros hijos. La base de esta mejora está en establecer un lugar y horario de estudio adecuados, en facilitarles unas técnicas de estudio básicas, en estimularles adecuadamente para que mantengan la motivación suficiente para alcanzar buenos resultados y fomentar la lectura.  Podemos actuar en estos aspectos que afectan directamente al aprendizaje, teniendo siempre presente que este es un proceso que requiere constancia y que, de lo que se trata, es de que nuestros hijos alcancen una autonomía de aprendizaje que les permita enfrentarse con éxito a sus estudios.

Establecer un horario y lugar de estudio

Es muy útil ayudar a nuestro hijo a elaborar un plan de trabajo semanal basado en un horario de estudio personal y realista que pueda cumplir sin esfuerzo excesivo.  Transmitir la importancia de organizar adecuadamente el tiempo y las ventajas que tiene utilizarlo correctamente sirve para que nuestro hijo lo valore y sepa aprovecharlo sin tener que renunciar a sus actividades favoritas.

Planificar un horario nos sirve psra incluir en él tanto actividades escolares como actividades de ocio, para ayudar a nuestro hijo a crear un hábito de estudio y para facilitar la concentración y dedicación necesarias para la resolución de las tareas.  El horario de estudio debe ser sobretodo factible, estar adaptado a nuestro hijo y debe cumplirse de forma más o menos regular.

Es conveniente cumplir el horario establecido y mantener siempre el mismo lugar para el estudio, puesto que la regularidad y los factores ambientales influyen en el rendimiento y en la concentración.

Para que el lugar de estudio sea adecuado, debemos procurar que cumpla los siguientes requisitos:

  • Debe ser siempre el mismo; ded esta manera se evita que nuestro hijo pierda tiempo explorando un territorio al que no está habituado.
  • Debe ser tranquilo y estar lo más alejado posible de estímulos que puedan distraerle (televisión, fotografía, radio, teléfono, juegos, etcétera).
  • Debe tener una buena iluminación; la mejor luz para estudiar es la luz solar indirecta, evitando los contrastes acusados que dificultan la lectura.  En el caso de luz artificial, conviene que el foco esté a su izquierda para evitar sombras (o a la derecha si es zurdo).
  • Debe estar correctamente ventilado, e

 
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